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Esmalte semi permanente: todo lo que debes saber

El esmalte permanente o semi permanente, que es lo mismo, se ha convertido en uno de los servicios estrella. Hace ya una década que irrumpió en el mundo de la estética de uñas y se ha convertido hoy en día en una de las prestaciones más demandadas. Su rapidez de secado, su versatilidad y gran variedad de colores y texturas hacen que nos volvamos adictas. Pero no siempre es bien acogido y más de una vez hemos escuchado decir que daña las uñas. ¿Qué hay de cierto en ello? ¿Podemos utilizarlo siempre o es necesario descansar? A estas y a muchas otras preguntas intentaremos daros respuesta en este artículo para intentar aclarar de manera precisa qué hay de verdad en todo lo que se cuenta sobre el esmaltado semi permanente.

El esmalte semi permanente no daña las uñas

Como las uñas de gel o las acrílicas, el esmalte semi permanente es fruto de amplios estudios, investigaciones y pruebas de la parte de la industria cosmética. En esta última década los avances y mejoras en pos de proponer productos de alta calidad, respetuosos de nuestra salud y la de nuestra uñas, han sido numerosos. Así, las primeras marcas conocidas especializadas en uñas como OPI, Orly, CND…y menos conocidas en el mercado español, han conseguido un grado de excelencia importante, proponiendo productos de altísima calidad, que no solo respetan nuestra uña sino que aseguran la longevidad de dichos productos. El mayor escollo reside en el grado de profesionalidad de los técnicos que los aplican, y el diagnóstico del cliente para determinar qué es mejor en cada caso.

En lo absoluto, este tipo de producto no daña la uña. Ni la preparación de la misma, ni su aplicación ni tampoco su retirada son susceptibles de provocar daños en la placa de la uña. Ahora bien, si se procede a un limado excesivo de la uña, previa aplicación, tanto como para su posterior retirada, sí se puede afinar la placa y debilitar la uña. Un servicio completo de manicura con retirada de esmalte semi permanente y aplicación nueva tiene una duración aproximada de 60 minutos, a veces más y a veces algo menos en función del tipo de uña, tiempo que nos lleve preparar la cutícula, retirar el esmalte y su nueva aplicación.

Es frecuente que hoy en día encontremos lugares donde este servicio completo se efectúe en 30 minutos. ¿Cómo lo hacen? pues en la gran mayoría de los casos limando en exceso, ya sea con lima manual o eléctrica. Y esto es lo que principalmente puede dañar la uña. Por otro lado, la calidad de los esmaltes es evidentemente importante. La mayor parte de las grandes marcas se retira sin gran dificultad, ya que este tipo de productos está diseñado para «romperse» fácilmente con el quita esmalte para semi permanente que, aunque sea a base de acetona, no se trata en ningún caso de acetona pura. El riesgo de utilizar acetona pura es que consigamos quemar la superficie de la placa. Esto lo comprobamos cuando vemos aparecer una manchitas y puntos blancos sobre la superficie de las uñas.

Es importante saber que, ciertos tipos de esmalte semi permanente, por su composición, son más resistentes a la acetona, con lo cual dificulta de manera importante su retirada. En la mayoría de los casos es necesario limar. Si esta operación no se realiza con el sumo cuidado, podemos ver nuestras uñas debilitarse.

En caso de uñas con problemas: extremadamente finas, abiertas en capas o muy estriadas

En estos casos es aconsejable vigilar de cerca la uña, extremar las precauciones cuando se retira, acudir a un profesional para su completa retirada y jamás arrancarlo a mordiscos. Puede que en estas condiciones sea necesario un periodo de descanso o la utilización de un gel de refuerzo que no se retire por completo a cada cambio de color.

¿Qué debo saber antes de aplicar un esmalte semi permanente?

Duración : los fabricantes aseguran que este tipo de producto puede llegar a durar hasta unas 3 semanas. Es cierto, incluso más, solo que al cabo de 2 semanas empezaremos a ver el crecimiento natural de la uña de manera considerable. Pero no a todo el mundo nos crecen las uñas con la misma rapidez.

En caso de uñas con problemas: extremadamente finas, abiertas en capas o muy estriadas

En estos casos es aconsejable vigilar de cerca la uña, extremar las precauciones cuando se retira, acudir a un profesional para su completa retirada y jamás arrancarlo a mordiscos. Puede que en estas condiciones sea necesario un periodo de descanso o la utilización de un gel de refuerzo que no se retire por completo a cada cambio de color.

¿Qué debo saber antes de aplicar un esmalte semi permanente?

Duración : los fabricantes aseguran que este tipo de producto puede llegar a durar hasta unas 3 semanas. Es cierto, incluso más, solo que al cabo de 2 semanas empezaremos a ver el crecimiento natural de la uña de manera considerable. Pero no a todo el mundo nos crecen las uñas con la misma rapidez.

Conclusión

El esmalte semi permanente no tiene la facultad por sí solo de dañar las uñas. Es el trabajo más o menos profesional del técnico manicurista que se encargará de darle un mejor o peor uso. Así como la calidad de los productos utilizados y el cuidado de las uñas una vez en casa.

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MANICURE RUSO – Te contamos todo sobre esta técnica

No es secreto para nadie que nos encanta lucir manos perfectas. Se han desarrollado con el paso de los años, distintas técnicas de manicuría que buscan adaptarse a las necesidades del mercado. ¿Qué es la manicura rusa y en qué se diferencia de las otras técnicas?  Hoy venimos a contarte todo acerca de lo que es, para nosotros, el proceso más meticuloso y completo.

El Manicure Ruso, también llamado “hardware manicure”, recibe su nombre por el país donde se desarrolló hace décadas, cuando se hizo tendencia la perfección en el esmaltado entre las mujeres rusas. Se diferencia de las demás por su precisión, perfección y calidad, dejando como resultado final una uña limpia y homogénea, que da la impresión de ser más grande y que da la sensación de que nunca hubiese habido cutícula.

Una de las características más notables de este servicio es la presencia del torno o lima eléctrica y sus respectivas fresas o puntas especiales, que están diseñadas especialmente para ello y deben estar hechas, siempre, de diamante de alto rendimiento.

entro de este proceso minucioso, la profesional realizará en tus manos una limpieza profunda, retirando toda la cutícula y los restos de piel adheridos a la cama de la uña, que suelen ser los causantes del desprendimiento del esmalte o el gel. También limpiará y pulirá la piel circundante, dura y reseca.

Este trabajo se caracteriza por la prolijidad con la que se aplica el esmalte.

El hecho de remover completamente la cutícula nos permite esmaltar más cerca de la piel, haciendo que el crecimiento de la uña no sea tan notorio. De esta manera, podés lograr que tu manicura dure por más tiempo.

Luego, tenés la opción de dejar tus uñas naturales o construirlas con acrílico o gel, y usar esmalte regular o semipermanente, según sea tu preferencia.

El tipo de manicura a realizarse siempre será a tu elección, y para ello deberás tomar en cuenta ciertos factores. Se necesita mucha experiencia para realizar este trabajo, por eso asiste a un centro estético especializado que

cumpla con un mínimo de normas de higiene y te garantice el laburo de manos profesionales. Trabajar la cutícula es delicado: si no se tiene la delicadeza necesaria, podemos provocar una infección o la aparición de la llamada Línea de Beau (irregularidades en las uñas). Los instrumentos, siempre de acero inoxidable, deben estar esterilizados. El torno debería ser manejado por alguien que haya estudiado la técnica, y no puede emitir vibraciones (como suele pasar con los de bajo costo), porque degenera y deforma las uñas.

 Por último, debemos hidratar las cutículas a profundidad, pues podrían resecarse con este tratamiento. Todo manicurista sabe que el aceite de cutículas es su mejor aliado, pero vos podés utilizar en casa aceite de coco, o de almendras, para cuidar la salud y la belleza de tus manos.

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Lanzarse como manicurista: mis 10 consejos

Si estás pensando en lanzarte a nivel profesional como manicurista, ya sea trabajando desde casa, como autónoma a domicilio, abriendo tu propio espacio o colaborando con algún profesional, desde mi experiencia, yo te diría:

1. Fórmate y entrénate

lo suficiente hasta que estés completamente segura de tí misma y de la calidad de tus servicios. Practica con modelos. Puedes poner algún anuncio en la universidad, en RRSS, tu familia, amigos, entorno… Les pides una contribución mínima de 5-10€ por el material que vas a emplear y te relajas. Yo empecé así, y de verdad, me ayudó mucho por aquel entonces.

2. Estudia tu competencia

Dependiendo de la zona donde vayas a trabajar, el poder adquisitivo del barrio, los precios que ya han establecido los otros competidores y tu tipo de cliente ideal te podrás hacer una idea de cómo está el mercado y cómo podrías entrar en él. Es importante también pensar en qué te vas a diferenciar tú y tus servicios del resto, cuál será tu punto identificador y diferente, qué «plus» les vas a aportar. Se trata de estudiar a los competidores para así poder establecer tu estrategia y plan de acción

3. Calcula bien tus costes, gastos y precio final de tus prestaciones

¿Sabes cuáles van a ser tus gastos fijos? es decir, todos aquellos que tienen una periodicidad y son recurrentes, como por ejemplo la luz, el alquiler, el gestor, el teléfono…etc  Es esencial que sepas cuánto te va a costar cada mes, factures o no.

¿Y los gastos variables? pues como la palabra dice, son aquellos que no son fijos y van a variar en función de varios factores. Por ejemplo, no vas a gastas la misma cantidad de limas si tienes 2 clientes al día que si tienes 5, ¿verdad? pues igual pasa con los esmaltes, los productos de mantenimiento del salón, la gasolina si te desplazas en tu vehículo…etc Puedes calcular en base a un baremo medio de clientes al día, para hacerte una idea y prever ese gasto.

4.Conoce los productos con los que trabajas

  • Tomate el tiempo necesario para conocerlos bien, no te lances a ciegas por muy buenos que sean. Porque más allá de la calidad, debes saber al dedillo los protocolos, sus particularidades y todo lo que pueda ahorrarte problemas y decepciones para con el cliente.
  • 5. Define tu cliente ideal

Es importante que establezcas desde el minuto 1 qué tipo de cliente es el que te gustaría atender, cuál es ese cliente ideal que te gustaría llamase a tu puerta. Con poder adquisitivo alto, bajo, exigente, flexible…etc. En función de ello tu vas a elaborar tu plan de acción, tu estrategia, tu carta de servicios, tu manera de hablar, de comunicarte con ese tipo de cliente…en definitiva, tiene que haber coherencia.

6. Sé clara pero dulce, concisa pero sonriente, tajante pero cariñosa

El cliente debe tener claro cuáles son tus precios, suplementos, opciones…¡todo! Tú eres quien establece las reglas del juego, es decir, tus condiciones de venta y prestación desde el principio. Si no eres clara, estás perdida…Así que si estás haciendo una excepción de cobro, de cambio de cita, si hay o no garantía en tus servicios…etc déjalo bien claro y asegúrate de que el mensaje es recibido y entendido. Mejor una conversación por escrito que una llamada que nadie recuerde….

7. No mezcles vida privada con vida profesional

Cuando abrí mi primer salón, muchos de mis clientes se convirtieron en amigas. Hasta aquí nada de malo, sino todo lo contrario. Solo que con algunas me costaba poner barreras y saber decir que no es no. Cada cual tiene su propio carácter y personalidad, se encuentra en un momento de vida determinado y busca cosas diferentes. Si lo que quieres es ser profesional y que te respeten como tal, sin necesidad de encontrarte a veces en situaciones comprometidas, yo te diría que aprendas a poner límites entre tu vida personal y profesional. Por ejemplo: ten un número de contacto solo para el trabajo, no cuentes tu vida personal en detalle, no hables de ciertos temas comprometidos ni te posiciones. Tú estás ahí para hacer un trabajo de precisión y escuchar al cliente, pero no para darle consejos, contarle tus problemas o pedirle su opinión. Y esto es mi forma de ver las cosas según mi experiencia.

8. Crea tu propia página web, una landing conectada a tu IG o TikTok

El que te conozcan, sepan quien eres, cómo eres, lo que haces y cómo lo haces es esencial. A veces tener un perfil de Instagram no es suficiente…y es necesario ir un paso más allá. Una página web no es tan complicado de hacer, una simple landing (página de presentación) es suficiente. Hay programas que te ayudarán a crearla tú misma por un pequeño coste. Canva.com es muy útil y te dará muchas ideas, por ejemplo.

9. Inscríbete al menos en 2 formaciones al año

Seguir formándose es una de las claves de tu futuro éxito. No veas la formación como un gasto sino como una inversión de futuro. Sigue las actualidades y novedades del sector, asiste a congresos, talleres online, webinars y no solo de técnica de manicura sino de marketing, de cómo gestionar mejor tu rrss, de gestión de negocios, de desarrollo personal, de cómo gestionar todo tipo de dificultades…y es que todo, a ayuda.

10. Prepárate para darlo todo y más

Si tu sueño es lanzarte como manicurista profesional, prepárate para darlo todo y no contar las horas. Al final, si lo que quieres es convertir tu pasión en tu profesión, lo harás sin darte cuenta del tiempo que inviertes, aunque a veces puede ser un arma de doble filo. No es fácil, pero es totalmente factible, así que mucho ánimo y que la fuerza te acompañe.

Si necesitas ayuda, acompañamiento o tienes alguna duda…ese es nuestro próximo objetivo 🙂